Desafiando al olvido, la biografía de Waldo de los Ríos

Roca Editorial -

Soy rebelde de Jeanette, la Yenka o la adaptación del Himno a la alegría de Miguel Ríos tienen una cosa en común: todas pasaron por las manos mágicas del compositor y arreglista Waldo de los Ríos. A pesar del éxito y la popularidad de su trabajo en las décadas de los 60 y los 70 en España, Waldo no tuvo una vida fácil. Su cuerpo apareció sin vida el 28 de marzo del 77. ¿Qué pasó?

El periodista Miguel Fernández reconstruye la tormentosa vida del compositor, nacido en Buenos Aires en 1934, y responsable de algunos de los hits musicales que lanzaron al estrellato a artistas como Raphael, Karina o Mari Trini, en Desafiando al olvido. El libro recuerda también su trágico final: poco antes de la medianoche del 28 de marzo de 1977, un amigo lo encontró moribundo en su casa de Madrid. 


Waldo de los Ríos (Buenos Aires, 1934) pasó a la historia como el compositor que acercó a Beethoven al gran público. Su adaptación del último movimiento de La novena sinfonía, conocida como Himno a la alegría, interpretada por Miguel Ríos o en versión pop, se convirtió en un éxito mundial, de dimensiones entonces desconocidas en la España franquista. Criticada por los ortodoxos y aplaudida por el público, la obra supuso un punto de inflexión en la carrera de un artista plagada de logros, como El tamborilero popularizado por Raphael, Las flechas del amor de Karina o Soy rebelde de Jeanette. En medio de la apoteosis mundial que supuso su revisión de la Sinfonía 40 de Mozart, Stanley Kubrick lo llamó para que compusiera la banda sonora de La naranja mecánica. Poco tiempo después, Waldo entra en horas bajas. Su suicidio conmocionó a la sociedad española y a la argentina.

¿Por qué se suicidó? La pregunta recorre el minucioso trabajo de reconstrucción de la tormentosa vida del músico. Para responder a ese interrogante, el autor nos sitúa de plano en los últimos meses de la vida del compositor. Lo describe agotado y preso de una depresión. Como reza la leyenda, de los Ríos vivió deprisa, murió joven y tuvo un bonito cadáver. Las páginas de los periódicos y los informativos destacaban ese día la catástrofe aérea del aeropuerto canario de Los Rodeos -en la que fallecieron más de 500 personas-, lo que desplazó a un segundo plano la trágica muerte del artista pese a tratarse de un personaje muy popular. Destaca, sin embargo, el trato que dio la prensa sensacionalista al suceso, centrado especialmente en la recién descubierta homosexualidad del popular músico. 

En los cerca de dos años de trabajo, el autor ha realizado un exhaustivo recorrido por los distintos escenarios en los que se desarrolló la vida del músico, desde la casa donde residió en Buenos Aires hasta el cementerio de la Chacarita, donde el músico está enterrado al lado del cantante de tangos Roberto Goyeneche. En ese marco sitúa las entrevistas con algunos de los músicos y artistas que lo conocieron, como Michel Legrand, que falleció poco después, Miguel Ríos o Karina, entre otros. A través de sus recuerdos se va tejiendo la crónica de una vida.  

Podéis empezar a leer la biografía de Waldo en este enlace.

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