Querida señora Bird y El Blitz

Roca Editorial -

«Querida señora Bird:
Cuando tuvimos que evacuar a los chiquitines de Londres, no pude soportar separarme de mi niñito. Hace dos meses nos bombardearon y ahora mi niño ha quedado tullido de por vida.» 

Querida seora Bird y El Blitz
El Blitz es el nombre con el que se conocen los bombardeos de Alemania sobre Reino Unido durante los años 1940 y 1941. También es el escenario de Querida señora Bird, que cuenta las historias menos conocidas de las mujeres de la época, de cómo iban a trabajar por las calles bombardeadas y se ofrecían como voluntarias de los servicios de rescate. A través de Emmy y su amiga Bunty, A. J. Pearce ha creado un retrato maravilloso sobre el poder de la gente ordinaria en momentos extraordinarios. Una ambientación como El Blitz podría hacer pensar en una novela oscura y triste, pero nada más lejos de la realidad. Es un rayo de luz en medio del horror, sin dejar de lado la crudeza de la guerra. 

«La calle entera había salido mal parada. La tienda de ultramarinos había quedado en poco más de media pared y algunos escombros; cuatro de los apartamentos vecinos habían sido blanco de los bombardeos, y solo se veía un enorme boquete donde antes se alzaba la lanería del señor Parsons...»

«Con los aviones y la metralla zumbando sobre nuestras cabezas, nos dirigimos hacia lo que se había convertido en un bombardeo muy feo. Hacia el este, el cielo estaba adoptando un tono rosáceo. Después se pondría naranja y rojo por el efecto de los incendios, pero de momento la luna iluminaba Londres para la Luftwaffe, y lo estaban aprovechando de lo lindo. Fuera de la estación, el ruido de los aviones era mucho más fuerte y opresivo, como un monstruo que llamara a sus amigos. Y, en cierto modo, eso era lo que estaba pasando.»
Querida seora Bird y El Blitz
Querida seora Bird y El Blitz
Siguiendo la narración de la novela, es fácil imaginarse el crujir de los escombros bajo los pies de Emmy mientras corre a refugiarse de los bombardeos, el horror de las madres que han perdido a sus hijos y las nanas que cantan las que han conseguido mantenerlos a salvo, pasando las noches bajo la seguridad de las estaciones de metro...

«Un hombre con ukelele había estado entreteniendo a la gente que dormía en la estación de metro de Kensington, y todos dijimos que eso tenía que ser de lo más tonificante...» 

Querida seora Bird y El Blitz
Querida seora Bird y El Blitz
Querida seora Bird y El Blitz
Y es que a pesar que los bombardeos no dejan a nadie ileso, Emmy consigue vivir con una mezcla de miedo y preocupación, pero también de valor y resistencia, sin olvidar las pequeñas cosas bonitas de la vida, como bailar el foxtrot sin pensar en nada más...

«Bailamos el vals y el foxtrot, y al parecer deslumbramos. Por una vez, no dediqué un solo pensamiento ni al trabajo ni a la estación, ni a los bombardeos ni a ninguna otra inquietud: tan solo bailaba y me reía con un hombre que era encantador y muy apuesto.»

«Nos sentábamos todas a nuestras mesas en una fila y charlábamos haciendo como si todo fuera de lo más normal, hasta que la sirena se disparaba y los teléfonos empezaban a sonar con llamadas de personas que nos decían que habían bombardeado sus casas o que una bomba había estallado al lado, incendiando media calle. Entonces las cosas se ponían moviditas. Mary y yo hacíamos el voluntariado tres noches a la semana, aunque a menudo llegaban a ser cuatro o cinco.» 

Esta resistencia y esta manera de vivir es lo que convierte a Emmy en una heroína de su tiempo. Una de tantas mujeres que afrontaron cómo pudieron la Segunda Guerra Mundial, desde el valor y la solidaridad. A pesar de todo, su historia resulta ser alegre y esperanzadora porque ella es un poco ingenua y está siempre dispuesta. Es «la Bridget Jones» de El Blitz como escribió un crítico inglés.

Querida seora Bird y El Blitz
Fuente imágenes:
1. Wikimedia Commons: New York Times Paris Bureau Collection.
2. Wikimedia Commons: US Government
3. Wikimedia Commons: Imperial War Museums
4. Wikimedia Commons: Imperial War Museums
5. Wikimedia Commons: Ministry of Information Photo Division Photographer
6. Wikimedia Commons: US Govt 
7. Wikimedia Commons: Ministry of Information Photo Division Photographer
8. The Guardian: A. Hudson
Foto de portada: Wikimedia Commons: Imperial War Museums. 

Recuerda que puedes empezar a leer ya los primeros capítulos de Querida señora Bird a través de este enlace. Y sigue la etiqueta #QueridaSeñoraBird en Twitter e Instagram para no perderte nada. ¡Pronto habrá sorpresas! Y cada miércoles, en stories, recuperamos el espíritu de Elena Francis y reabrimos el consultorio de la señora Bird.

¡Feliz lectura!

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