El regreso de Fernando Rueda con Destrucción masiva

Roca Editorial -

Fernando Rueda, el mayor experto en los servicios de inteligencia españoles, vuelve a demostrar sus profundos conocimientos sobre el CNI con una novela en la que narra, con todo detalle, la trama que rodeó el asesinato de ocho agentes en Irak a finales de 2003, tras la invasión de Estados Unidos. En la actualidad, todavía hay zonas oscuras en la investigación llevada a cabo posteriormente. El autor es tan consciente de ello que divide la novela en dos partes: en la primera, reconstruye los acontecimientos tal y como sucedieron, y en la segunda, imagina un final para esa mancha negra.

Destrucción Masiva. Nuestro hombre en Bagdad es una novela de true crime que arranca con la llegada de los agente secretos Alberto Martínez y José Antonio Bernal a Irak a mediados del 2000 y en 2001, respectivamente. Osama bin Laden todavía no había ordenado que se derrocaran las Torres Gemelas, George Bush aún no había acusado a Sadam Husein de fabricar armas de destrucción masiva, José María Aznar no se imaginaba que algún día pondría los pies sobre la mesa del presidente estadounidense. Pero estos tres acontecimientos —sin duda definitorios para comprender la política internacional que guiaría este milenio— no tardarían en ocurrir y los protagonistas de esta historia se verán obligados a hacer frente a sus consecuencias desde el mismísimo corazón del infierno.


Rueda reconstruye la vida de Martínez y Bernal, así como de sus compañeros del CNI, y nos muestra a los colaboradores y confidentes con los que contaron en Irak. Uno de ellos delató a los espías españoles y, por tanto, fue el responsable último de sus muertes. Entre ellos destaca la figura de Flayeh Al Mayali, profesor del departamento de español de la Universidad de Bagdad, que colaboraba con Martínez, y principal sospechoso según el CNI. También pasan por las páginas de la historia otros sospechosos: miembros de los servicios de inteligencia iraquíes, la temible Mujabarat; clérigos chiitas relacionados con grupos terroristas volcados primero en derrocar a Sadam y después en acabar con los invasores occidentales, y funcionarios del gobierno local decididos a traicionar al dictador.

El modo en que José María Aznar y Federico Trillo no hicieron caso a la información de los agentes españoles sobre las inexistentes armas de destrucción masiva, que contradecía sus valoraciones públicas, merece no pocas insinuaciones por parte del autor.

«Diez días antes, el 21 de abril, el presidente José María Aznar declaró en Televisión Española: “Estoy absolutamente convencido de que esas armas, que existen, acabarán apareciendo”. Más tarde, en el Debate sobre el Estado de la Nación, especificaba: “El arsenal químico y bacteriológico tarde o temprano aparecerá porque las investigaciones han comenzado ya”.»

Podéis empezar a leer el libro aquí.

Descubre nuevas lecturas con el buscador emocional

Descubre