Los peces solo flotan muertos: el caso del cadáver en el puerto de Barcelona

Roca Editorial -

«El cuerpo estaba tendido en el muelle sobre un charco. Junto a él, un agente de paisano hablaba con un muchacho de poco más de de veinte años y con un hombre maduro, de aspecto distinguido. [...]
—¿Quién es el muerto? —pregunté al aire, sin mirar a nadie.
—Alberto García Rañé —respondió el agente—, un habitual del Club, y está registrado, marinero de uno de los veleros..., treinta y un años. Lo ha encontrado hace un rato, flotando como un pez...
—Los peces solo flotan muertos —dije.»

Directo y eficaz, así arranca José Luis Caballero Los peces solo flotan muertos y así sigue a lo largo de más de 200 páginas de vértigo.


Es 1972 en Barcelona y un cadáver ha aparecido flotando en aguas del Club Náutico. El muerto es Alberto García Rañé, un joven de la burguesía barcelonesa, tripulante del Blue Sea, uno de los veleros que se prepara para participar en las olimpiadas de Múnich. La autopsia demuestra que García Rañé recibió un fuerte golpe en la cabeza, pero que murió ahogado. ¿Con qué recibió ese golpe? ¿Un mazo? ¿Algo que pueda encontrarse en un velero? ¿Un remo, tal vez? ¿Murió ahogado a pesar del golpe? ¿Cayó al mar? ¿Lo tiraron vivo al agua? Y sobre todo, ¿por qué? ¿y quién? ¿o quiénes?

El encargado de resolver todas las preguntas es el inspector Cristóbal Molina. Es nuevo en el cuerpo de policía al que acaba de incorporarse después de dejar la Marina donde ha servido a los servicios de inteligencia. La jueza del caso es Marta Esteller, en la novela, la segunda mujer juez del país, la primera de Barcelona. Con una brillante carrera judicial a sus espaldas, llega a la Judicatura con la difícil misión de hacerse respetar en un mundo de hombres plagado de intereses alejados de su idea de justicia. Solo falta un detalle clave: el velero del muchacho fallecido no era el único que se preparaba para Múnich. En el club náutico de Barcelona también se entrenaba entonces el Fortuna. 

El caso del cadáver en el puerto pondrá en jaque a la policía, a los intereses de las altas esferas y a los servicios secretos del príncipe Juan Carlos de Borbón, en un thriller de corte clásico plagadi de unos personajes secundarios de lo más variados: de la flor y nata de Barcelona a los rateros de los bajos fondos. ¿El resultado? Una novela negra de ambientación barcelonesa en la que el lector respirará la humedad del puerto, el humo de la comisaría, el perfume de un club de citas en la zona alta, se paseará por el Barrio Chino y por el pasado de un inspector de whisky y mujeres.

Los peces solo flotan muertos llega el jueves 16 de enero, pero ya está en preventa. Se puede reservar en las librerías habituales y, para los lectores en digital, la preventa está activa a mitad de precio para el formato electrónico. De momento, hasta aquí podemos contar, pero se puede leer el primer capítulo aquí.

Feliz lectura y bienvenidos a lo nuevo de 2020 en Roca Editorial.

Descubre nuevas lecturas con el buscador emocional

Descubre