Así están las cosas, una crónica de Gonzalo Boye

Roca Editorial -

Gonzalo Boye lo sabe todo sobre la defensa de los exiliados del gobierno catalán. Se ha encargado de desplegar la estrategia y de coordinar al equipo de abogados. Un proceso del que ya nos hizo partícipes en …Y ahí lo dejo y que ahora actualiza en Así están las cosas. Cómo ganamos en Europa, un testimonio histórico único y apasionante que se lee como un thriller legal.

Con claridad y contundencia, y siguiendo la estructura de diario que ya utilizó en …Y ahí lo dejo, Boye nos convierte en testimonios de su día a día y relata las interioridades de todos los frentes legales abiertos en 2019, desde la batalla para conseguir el reconocimiento como eurodiputados de Carles Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí, a la defensa del president Quim Torra en el juicio por desobediencia, la respuesta a la tercera Orden Europea de Detención y Entrega(OEDE) o la defensa del rapero Valtònyc.

En Así están las cosas, además, Boye defiende la internacionalización como estrategia de defensa y es muy crítico con su exclusión del juicio al procés en el Tribunal Supremo. También con las tácticas de algunos sectores del independentismo.

As estn las cosas una crnica de Gonzalo Boye

FRENTES DEL CONFLICTO JURÍDICO EN 2019:

Elecciones al Parlamento Europeo: «[…] este no era el caso de «dos locos independentistas catalanes» que querían sentarse en el Parlamento europeo, sino un caso en el que se estaba y está defendiendo un entendimiento democrático de la Unión Europea, una Europa de máxima exigencia democrática en la que se busca una armonización democrática de las normas que regulan el derecho de participación y representación. Esa Europa que tanto molesta a los pseudodemócratas que se autodefinen como «constitucionalistas» cuando no son más que franquistas travestidos.»

El juicio en el Tribunal Supremo: «[…] los presos como principales afectados habían decidido que yo no estaría, cosa que en esos momentos me sentó fatal, no lo entendí y pensé que era un error. […] viéndolo desde una perspectiva estrictamente estratégica, sigo pensando que fue un error, porque la mejor línea de defensa era una combinación entre lo que se podía hacer en la jurisdicción española —poco o nada excepto «sembrar»— y lo que se debía hacer en la europea, que era mucho.»

La tercera Euroorden: «Esta, sin duda, sería la madre de todas las batallas, pues a partir de ella tendríamos que volcar todo el derecho de la Unión, que permitirá desmontar lo construido a partir del juicio, sus incidencias y la sentencia.» 

El caso Valtònyc: «Ni el tribunal ni el ponente tenían preguntas pero el abogado general sí y comenzó fuerte: «¿Qué criterio jurídico es el que ustedes siguen para considerar que la Ley aplicable es la del momento de cursar la reclamación?». Ante tal pregunta, la abogada no solo balbuceó sino que intentó dar una respuesta circular, de esas que no dicen nada.»

La defensa del president Torra: «Por mucho que se haya asentado un relato el tema es bastante más sencillo de lo que la gente se imagina y pasa por lo siguiente: el delito de desobediencia, previsto en el Código Penal español, castiga dos tipos de conductas: desobedecer a una autoridad superior o a una resolución judicial. Obviamente, la JEC no es una autoridad superior al president de la Generalitat.»

La causa contra Gonzalo Boye : «[…] esto no iba de la persecución de un delito, que obviamente no había cometido, sino de criminalizarme de la misma forma en que se estaba criminalizando a nuestros defendidos catalanes, y así, tratar de neutralizarme y sacarme de circulación.» 

La guerra de Estado y la independencia judicial: «[…] en España el auténtico problema no es la falta de independencia judicial, que existe, sino que la cúpula judicial tiene una agenda política y carece de contrapesos que permitan exigirles cualquier tipo de responsabilidad por las desviaciones de poder y abusos que cometen en la implementación de la misma.»

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